
"This kind of certainty comes but once in a lifetime. "
From "The Bridges of Madison County"
Roberto hg

"This kind of certainty comes but once in a lifetime. "
Es muy raro que me deje seducir por la información, sobre todo si es diaria y viene en papel de periódico. Es más fácil que me informe viendo la TV u oyendo la radio (menos habitual en mi, aunque lo prefiera a la TV… paradojas). Pero lo que es absolutamente extraño es que aguante más de 2 minutos la información deportiva en TV.
Por todos los que me conocen es sabido que odio el deporte desde el punto de vista del fanático ignorante cuya única alegría (porque él o ella son así de simples y así lo quieren) es ir el fin de semana al campo de fútbol; o desde el punto de vista de aquel periodista que solo sabe hablar de fútbol dentro o fuera del trabajo. Muchos me diréis, o pensaréis, que yo sé solo hablar de cine… es cierto, pero os diré que hablar de cine es hablar de la vida, y dentro de la vida, cabe todo. Dentro del fútbol, no cabe tanto. El cine me ayuda a entender el mundo y a las personas… el fútbol, me invita a no entenderlos a ambos, en demasiadas ocasiones.
Me entristecen muchas cosas esta semana, dos de ellas principalmente. Una es que hoy, hace escasos minutos haya muerto Antonio José Puertas, jugador del Sevilla, con tan solo 22 años de edad y con una mujer embarazada de 7 meses. La otra cosa que me entristece mucho es que como ellos hay miles de los que no se habla; me entristece que dado que estamos en agosto y que los medios no tienen noticias que contar hayan dedicado un dispositivo especial de información para cubrir esta noticia (se lo merecía Puertas y todo el que está al borde de la muerte, sin duda) y le hayan dado una prioridad tan brutal, diciendo que les ha conmocionado mucho porque es la primera vez que se hace un seguimiento así. Claro… cuando no se habla de algo, no existe (es una de las primeras máximas del periodismo que todos los que hemos pasado por la facultad llevamos grabadas en sangre).
Me jode tremendamente que solo se dediquen reportajes extensos a las muertes o a otras miles de noticias relevantes ahora que no hay nada que contar en verano (dos muertes más Paco Umbral y Enma Penella, son otros ejemplos idénticos, que también me entristecen independientemente de lo bien o mal que me caiga cada uno de ellos, básicamente porque no los conozco personalmente) y que si tales acontecimientos se hubieran producido durante otra época del año, nunca se habrían podido explicar detenidamente; tan sólo con un breve de quizá uno o dos minutos. ¿Porqué?. Porque las noticias deportivas (antes fútbol, ahora fútbol y fórmula uno) jamás habrían dejado tiempo al resto de noticias relevantes del telediario ya que ocupan más de una tercera parte de ellos en duración.
Estoy absolutamente harto de la injusta distribución de contenidos, del oportunismo en el periodismo, de la sensiblería “cuando viene bien”, y del sensacionalismo “solo cuando da dinero”.
Me da asco la TV, la radio y los periódicos… por que existe siempre un orden de prioridades que viene determinado por la duración de los programas en TV y radio, y la limitación de espacio en papel, en las publicaciones escritas. Odio la información, porque reniega de la pasión y pretende ser objetiva desde la subjetividad. Para eso mejor ser subjetivo desde el apasionamiento, seguro que así se dirían muchas más verdades, que luego el lector decidiría leer o no leer, escuchar o no escuchar, a su libre albedrío… eso si es libertaad. Quedan pocas personas sinceras tras el micro o la pluma, pocas bocas y manos realistas y justas a la hora de contar las historias… a la hora de escribir la Historia. Pocas mentes sinceras consigo mismas. Hay demasiados cuentacuentos… y contar cuentos no es algo de profesionales farsantes del periodismo, sino de magos, de artistas y gente auténtica, gente pasional, que siente y padece.
Ojala se dedicara el tiempo apropiado (no digo justo, ni adecuado, ni necesario, digo apropiado porque el tiempo es solo de uno mismo, es propio, individual…y la sabiduría es del que sabe compartirlo con los demás como a ambos les venga en gana.) a las cosas, sin alguien por encima que te mete prisa para que hables de lo que el quiere… o peor aún, de lo que el que le paga quiere, sean Vocentos, Carrefoures o Politicos que juegan a ser amos de los países, melancolicos de aquellas tardes de Risk y hachís.
Vivamos la vida a diario, de manera auténtica… que nadie nos diga cómo, ni cuando.
Vivámosla ahora, solo ahora… si no, nunca.
Roberto HG
Dándole vueltas a lo que acabo de "escupir" en el post anterior, me he percatado de que he olvidado describir la sencilla sensación que me produce la noche; concretamente la noche escribiendo como hoy, oyendo música... siempre las canciones perfectas, acordes al estado de ánimo de cada ocasión.
Me es difícil explicar qué siento por la noche, cuando desaparecen todos; quizá sería una manera muy apropiada de definir esa sensación, este párrafo del libro que estoy leyendo:
"La calle está vacía y el jardín susurra consigo mismo en ruso, para que no lo entienda. Se equivoca: a estas horas los secretos son ya menos secretos y casi todo está ya revelado".
El mismo mar, de Amos Oz.
Roberto HG
A veces me pregunto como podemos ser tan sencillos en unas ocasiones y en otras ocasiones tan complicados, y seguir siendo las mismas personas. Todas nuestras manías y procesados mentales tan complejos, se ven contrastados SIEMPRE con la sencillez, espontaneidad e instantaneidad de algunos sentimientos y sensaciones que experimentamos de las maneras más sencillas y fugaces.
Yo mismo, en este instante. Tan solo he puesto un tablón de madera (imitando a abedul) sobre mi mesa (sepultada por los aparatos de sonido e imagen que se apoyan sobre ella) para ganar espacio y poder volver a tener dónde escribir sobre papel, dónde apuntar cosas, dejar libros, revistas y demás. Una mesa vacía vaya… me he regalado a mi mismo MAS ESPACIO VITAL; el efecto ha sido inmediato, felicidad, reducción de ansiedad… más sensación de espacio (paradójico, puesto que mi habitación cada vez parece más y más pequeña de todo lo que contiene).
De cualquier modo, esa simpleza me ha hecho feliz. Nada más.
El pasado miércoles fue mi cumpleaños, casi ni lo noté… fue un día mágico, como si no hubiera existido, sin familia ni voces cantándote a coro el “cumpleaños feliz”… todo lo contrario; abandoné mi realidad, me fui con la naturaleza, sin cobertura ni batería (muchos me odiaron por ello) tan solo mi coche, mi mente, mi cuerpo, dorothy y todo lo que ella supuso directamente (ella fue la provocadora del viaje maravilloso).
Jamás pensé que acabaría yendo con MI coche a la sierra de Madrid, a acampar en MI tienda (preciosa), con ELLA. Esa noche había unas estrellas maravillosas, un aire que sonaba maravilloso, y una paz que sentí maravillosa… PERFECTO.
INSIGNIFICANTE para muchos; TODO para mí.
Una vez más sostengo, que los lugares no son más que olor y sonidos… y dependiendo de como sea el momento en que los visitas, son sabores y contactos… a veces, tan solo roces.
Es muy fácil hacer la vida complicada, lo difícil es hacerla sencilla. Es muy sencillo tropezar siempre en la misma piedra… lo complicado es encontrar una que resbale.
Roberto HG
"Es algo sabido que la vida no está predeterminada y que todas las historias son una cadena de casualidades. Pero incluso los que son conscientes de esa realidad, cuando llega cierto momento de su existencia y miran atrás, llegan a la conclusión de que lo que vivieron como casualidades no fueron sino hechos inevitables."
El castillo blanco de Orhan Pamuk.
Roberto HG

No sé muy bien de qué quiero hablar. En un post anterior ya dejé claro que últimamente tenía pocas ganas de hablar, y ahora tengo muchas cosas que decir, o al menos siento muchas cosas dentro que necesito escupir, pero no encuentro bien el orden, ni la forma, ni todo eso que hace falta para contar las cosas.
Noto en mí el peso del descanso mental y físico (mis dedos torpes sobre las teclas de mi usado teclado), a su vez, noto en mí el agotamiento del cansancio que, acumulado, da la cara finalmente cuando es invitado a irse dejando paso al descanso, al reposo. Podría decirse que mis días de descanso, aun vigentes, están dando paso a mi cansancio oculto cosechado durante todo este año y parte del pasado. Es ahora cuando, después de dos duras “temporadas”, vuelvo a recordar lo que es sentirse bien, lo que es olvidar la presión, lo que es pasar del mundo y centrarte en tí mismo… dejar de ser alguien al servicio de los demás, para volver a ser alguien al servicio de sí mismo, para bien o para mal.
Salir de tu entorno cotidiano te hace viajar muy lejos no solo en espacio y tiempo, también psicológicamente: de algún modo sigo allí, en Estambul.
Nueve días en un país tan lejano al tuyo, vividos en unas condiciones particulares como las que vivimos, no hacen que te quedes indiferente. De algún modo Estambul es distinto, pero no tanto, o al menos no me resulto extraño, sino más bien absorbente. Podría decirse que la sensación de estar tan lejos, y de en ocasiones estar tan abandonados, resultaba muy rápidamente una pequeña droga, el vicio de lo desconocido, de lo extraño, de lo intranquilo, de lo descubrible… quizá, tan sólo, lo distinto.
Ya hace más de una semana que volvimos, e incluso hemos viajado a otras partes dentro de España… no se tú, yo sigo en parte allí, contigo. Hay dos cosas que te hacen transportarte a un sitio, sólo dos cosas que te hacen ser consciente de que estás en un lugar, y no en otro, sino en ese lugar concreto: los olores, y los sonidos. Estamos acostumbrados a ver imágenes de todo el mundo, y por eso, cuando llegas a cualquier parte del mundo, aunque visualmente no sea lo mismo verlo allí que en foto, por televisión o en el cine… la identificación visual o espacial es casi instantánea. Sin embargo, cuando oyes lo que se oye allí, o hueles como huele ese lugar… jamás lo olvidas.
Madrid suena a casa, a cercano; Cádiz suena a sueño, a paz… Estambul suena a caos y paz al mismo tiempo, a lejanía y cercanía, a extrañeza y familiaridad. Estambul suena a extremos, y en parte a extremismo, quiza un sustantivo llame al otro, y ambos al adjetivo, extremista (llamadmelo a mi si queréis por hacer esta descripción, tan de corazón).
Madrid huele a inholoro, a lo olido tantas veces que ya no importa; Cádiz huele a pasado, a cala y silencio; Estambul huele diferente, huele a profundo, huele a trampa, huele de desubicación, y a la vez huele a raíces, a tierra y mar, a hogar.
Existen momentos en los que algo se te queda grabado para siempre… quizá estando allí solo lo intuía; cuando regresé aquí, empecé a darme cuenta de la profundidad del asunto, del viaje, de la experiencia.
Estambul huele a Damla y a Zapa, a familia nómada, a casa improvisada, a amores a prueba, a horas desgastadas; Estambul huele a miedo y a calma, a tristeza y sonrisa; Estambul huele a magia y a realidad, a memoria… huele a pasado presente; dulce pasado y presente.
No sé muy bien a dónde voy con toda esta palabrería, hay muchas cosas que están hechas solo para el recuerdo, y no para el cuento ni para la narración, ni siquiera para compartirlas… hay viajes por los que la gente te pregunta, “¿es bonito?” “¿es seguro?” “¿regateaste mucho?”.. hay viajes, que como las personas… NO TIENEN EXPLICACIÓN. Hay viajes que no pueden, ni deben, reducirse a simples preguntas o respuestas de turista… para eso están las guías (de papel) y los guías (ellos y ellas)… hay viajes que requieren muchos años para poder ser contados, después de un largo proceso de maceración, de reflexión; tal vez éste haya sido uno de ellos… tal vez.
Tan solo espero poder seguir recorriendo el camino de baldosas amarillas hasta dónde éste quiera llevarme.
Roberto HG
Todas me resultan igual de difíciles cuando llega la hora de que mi mente negocie con mi almohada. A escasos metros, como mucho los que hay de pared a pared de mi habitación, mente y almohada se rechazan como una pareja tocada por el tiempo, rohida.
Cada noche, mi mente hace oidos sordos a la llamada sirénica de ese trozo de tela que amenudo sostiene mi cabeza, mientras ésta encuba a mi mente, mientras mi cuello duerme y mis piernas se hacen las remolonas para librarse de su sufrido oficio de soportame a diario.
Cuando las luces se apagan, y las ventanas permanecen quietas... se inicia la batalla por mantenerme despierto. Hoy la batalla está siendo especialmente dura. Mi mente tiene mucho trabajo... mi almohada llora de celos. Por fin lo ha comprendido... ya no es lo mismo, - ya no me agarra igual- piensa. Y tiene razón... rozarla simplemente me produce rechazo, la quiero, pero... ya no es como era antes, siempre a mi lado, aguantándonos a mi y a mi mente cada noche.. a veces también soportando a mi corazón cuando desconsolado se nos unía receloso. Ya no es lo mismo, ella tiene razón, ahora tengo quien me abrace... y a quien abrazar. Ya le he dicho - hace tiempo no eres tu la única sola, alguién como tú está pasando por lo mismo, me temo- pero ella no quiere creerlo. - Suena a frase hecha- me dice siempre cuando apago la luz y me recuesto sobre ella.
Sé que un buen día ambas (la tuya y la mía, como las del resto de amantes lo han hecho ya) se darán cuenta de que están hechas para eso, para dar reposo a los cuellos, para secar los desconsuelos, para calmar la ansiedad nocturna. Acabarán asumendo que quien las creó, no pensó en ellas... sino en sí mismo. Egoista aquél que buscó la comodidad de su cuello y el descanso de su mente; altruista el corazón de la almohada... digno de cualquier hombre o mujer de hojalata.
Roberto HG
... que no nos damos ni cuenta.
No hace falta que digamos nada: ella, él... quién sea, ya sabe lo que queremos decir. Nada más. No hace falta pronunciarlo.
Siempre hay mil maneras de expresar una única cosa. Quien no me crea, que lo intente.
"Claro, puedes coger mi crema. No tienes que preguntármelo."
Roberto HG
Aqui estoy de nuevo... una noche demasiado bonita para el pensamiento... tiene razón Dorothy... la noche soy yo. De algún modo de noche me siento diferente, aquí en mi guarida, lejos de la masa... individuo en estado puro.
Hace un rato rebobiné los últimos meses e hice un recorrido por todos ellos a través de fotos, servilletas, papel de regalo y papel de palillos de chino... MARAVILLOSO pasado... BENDITO presente... ANSIOSO futuro... ¿CóMO SERá?
Me gusta de esta vida que haya gente que no es solo lo que parece, y que hacen las cosas por algo concreto, o dicen lo que dicen con conciencia plena de ello, nada es fortuito ni aleatorio en el actuar de esas personas, personas con plena conciencia de su ser, y no por ello menos espontáneos... todo lo contrario.
En esta noche extraña de recuerdos presentes, lavabos rebosantes de agua, cazuelas de agua hirviendo, y revisiones sonoras imprevistas... me siento bien porque, aunque una vez más no haya hehco lo que realmente quería hacer esta noche, he hecho lo que he querido en el instante preciso de hacerlo... es quizá esa la magia de la libertad y el autodisfrute.
Preveo que en poco tiempo el mundo va a dar un giro... y solo la magia puede girar todo el universo en cuestión de segundos... por tanto, CUIDADO CON LOS MAGOS Y MAGAS... de los majos y majas, no os preocupeis.
PD: Es precioso registrar el tiempo desconfiando de la memoria; ésta sola puede inventarse lo que nunca existió, o engañarte con cosas que no fueron como ella recuerda. Que viva el papel, la película y todos los soportes que hoy me permiten comprobar que tu existes... que yo existo... y que realmente compartimos un mismo tiempo, un mismo espacio. Realidad que estremece mi cuerpo... nada como el frío de tus manos puede ser tan real, tan increible.
Roberto HG
La gente no se da cuenta. Yo no me doy cuenta, tú no te das cuenta, él no se da cuenta... y así TODOS. No se libra nadie. No nos damos cuenta de lo que realmente importa en la vida.
Hoy he tenido un momento para mi, esta misma tarde, después de unos cuantos momentos (más de uno) para los demás... he logrado robarle al tiempo unos minutos para mi disfrute... y los he invertido en sentirme bien, he salido a correr. No lo hago como mucha gente que dice: "tengo que correr, porque la gente que sale a correr es guay, y así yo seré guay, y estaré en forma y no estaré gordo y bla bla bla..." NO. He salido porque realmente me apetecía correr y no hablar... solo callar.
Casualmente me ha dado por pensar, hoy no he llevado música, simplemente quería correr y hablar conmigo mismo. De repente me he cruzado con dos señoras mayores y una de ellas me ha recordado a una mujer que venía a casa de mi abuela, cuando yo vivía allí, a hacerle la manicura. Una de esas personas que de repente comparten tu vida un día a la semana y que te tienen mucho aprecio por ser el nieto "simpático" de tu abuela. Una mujer que año tras año ocupaba las tardes de los sábados o de los viernes en venir a mi casa a ganar su dinero, su pan de cada día arreglando las manos de otra persona, mi abuela (bueno en realidad mi abuela y mi tía abuela, dos clientes, lo cual supongo que económicamente no estaba mal).
El caso es que tantas semanas con una actividad como esa acaban convirtiendo a cualquiera en parte de la familia. No puedo olvidar la imagen de ella, Aurora (para nosotros Aurorita aunque ya pasara de los sesenta) mi abuela y mi tía abuela alrededor de la mesa camilla del salón de mi abuela, con la tele a toda pastilla y marujeando de todo, de la vida, de la tele, del barrio, de ellas mismas. Yo siempre pasaba por alli... a veces con mayor sonrisa y otras con menos; había días en los que me encerraba en mi cuarto, que tenia una ventana que daba al salón... por la que, a pesar de estar cerrada, las escuchaba cada tarde de fin de semana.
Hace un año aproximadamente Aurorita murió... mi abuela se quedó muy impactada, una más de todas sus amigas... poco a poco todas se están yendo. - pensó mi abuela. Aún hoy sigue pensando... aún hoy, que realmente la he notado "abuela", tan encorvada, tan poca cosa... tan parecida ya a su hermana, mi tía abuela, algo mayor que ella, pero que avejentó antes. Ahora ambas son reflejo de lo que llevan a sus espaldas... tantos años, tanta vida... "tan corta", pensarán ellas, seguro.
Corriendo más esta tarde pensaba en lo fácil que es desaparecer del mundo y lo difícil que es permanecer en él; permanecer siendo feliz y haciendo las cosas bien, siendo buena persona y ayudando al resto. Para algunos tan difícil... para otros imposible.
Hoy quería dedicarle mis palabras y mis pensamientos, mi tiempo, a toda esa gente que se ha ido y que se va sin avisar... sin venir a cuento, sin poder ser lo que un día quiso, porque no pudo... o no supo. Hoy quiero dedicar mi mente a todo el mundo que piensa o puede pensar, para que lo haga. Hoy quiero decirle a todo el que quiera que le diga, que piense, que sienta, que actúe, que sonría, que ayude, que SEA...
Siempre se dice eso de que la vida son dos días... a veces puede solo ser un día desde que se dice la frase, hay muchas vidas que se pierden porque el destino así lo quiere... hoy más que nunca puedo decir que tengo miedo a la muerte. Jamás lo tuve pero soy tan feliz últimamente que no quiero perderme nada de todo lo que estoy viviendo y l que espero que me toque vivir. Cada día que pasa me doy cuenta de que lo importante no es la vida como la tenemos planeada en este erróneo mundo, si no la vida individual, dentro del colectivo de la humanidad, debemos ser INDIVIDUOS, cosa que últimamente cada vez somos menos, todos quieren ser iguales, siendo tan distintos... la locura no es más que el sintoma de la frustación por querer ser lo que no se es, hacer lo que jamás haríamos o pensar lo que no queremos pensar... CUALQUIER VERBO QUE PONGÁIS EN ESTA CONSTRUCCION ANTERIOR ES BUEN CAUSANTE DE LOCURA...
Hoy es un día en el que me quiero desligar de este mundo colectivo, lo siento... quiero hacerlo colectivo a mi manera, no a la del resto, a la de aquellos que se han autoproclamado los pautadores de la vida, de la sociedad y del mundo. Os invito más que nunca a huir de la intencionalidad de igualdad entre personas, porque es algo contradictorio. El individuo jamás debe ser imitativo... ha de ser ÚNICO.
A toda esa gente que ya no está... a todos los que cuando se fueron lograron recuperar la condición de individuos. Ojalá alguna vez podamos recuperarla antes de morir... para poder saborearla. Yo empiezo desde ahora mismo a intentar conseguirlo... borrad "cobardía" del diccionario, quién incluyó esta palabra provocó un placebo que lleva milenios condicionando el mundo.
Roberto HG
¿Qué ocurre cuando te das cuenta de que no tienes mucho que decir, pero sí mucho que hacer? ¿Qué pasa cuando te percatas de que lo que necesitas es llevar a cabo algo que sientes dentro de tí que desde hace algún tiempo lleva carcomiendo ansiosamente tu interior?
Quizá ese es el momento en el que debemos dar prioridad a nuestro interior, rechazar las convenciones... comer cuando otros cenan desayunar cuando otros duermen, hablar cuando otros callan o callar cuando ellos hablen... visitar centros comerciales vacíos, trabajar mientras otros se emborrachan, quedarse en casa mientras otros, ELLOS, salen a las calles como verdaderos animales...
Nada me satisface más que hacer lo que realmente me da la gana, sin pensar en lo que hará o hace la gente, y, mucho menos aún, en lo que pensará de mi. Me gusta hacer siempre lo que me apetezca, disfrutar de los mundos diminutos que pasamos desapercibidos... Dorothy hablaba una vez de partículas de polvo que rompemos al pasar tan rápido por "encima" suya... estoy de acuerdo. Nos acogemos a estructuras jerárquicas inmensas y olvidamos los microcosmos, las pequeñas cosas, el olor de tu calle, la brisa de cuando sales un domingo de invierno a comprar el pan, el sudor frío de cuando terminas tu carrera diaria para sentirte bien... el trago de agua ansioso de sed... el bocado cuando estás apunto del desmayo... la caricia cuando tienes un día difícil... el brillo de los ojos... un beso... un abrazo... el silencio.
Llevo unos días con el piloto automático desenchufado... dedicándome el tiempo a mi mismo, rechazando las obligaciones y compromisos... renegando de la prisa y del resto, lo sé: puede ser egoísta. ME DA IGUAL.
Solo sé que la gente va a su ritmo, el que sea, sin importarle mucho el resto... y cada vez me doy cuenta de que para disfrutar hay que tener un poco de eso... no todo, pero si un poco. De momento me gusta haber recuperado la sensación de estar en mi casa, de poder organizar mi habitación, disfrutar de la música sentado, de un libro tumbado en mi cama, de unas pelis... pelis que ya he visto pero que me transportan a un pasado precioso que puedo denuevo saborear en un "ahora" fugaz pero presente.
El simple hecho de poder volver a escribir en este rinconcito ya me hace sentir un regusto a hogar, a clima acogedor... y esa es la sensación más impagable que nadie puede tener, estés en tu casa o más aún si estás lejos (este no es el caso, pero pudiera)... sencillamente sentirte confortable, protegido.
Lo que más me sorprende de esta última etapa... es que se me han quitado las ganas de hablar; quiero decir, sigo hablando por los codos, pero cada vez me cuesta más dar explicaciones, extenderme en matices... ultimamente me sale ser directo y conciso, sin perder mi esencia, pero quizá algo más "resumido", gastar menos esfuerzo... ahorrar esos tiempos pequeños que sumados poco a poco pueden darme toda una eternidad de descanso o disfrute particular.
Tal vez muchos no sepáis entenderme (creo que si lo haréis, pero siempre hay un margen de duda), quizá resulte egocéntrico, egoísta... "egoego", pero todos sabemos que no tiene absolutamente nada de malo... simplemente que estaré más en la sombra, más callado, menos explícito.
Cuando se escapa el tiempo entre tus dedos y echas la vista abajo para ver como se escurre por tus manos hacia tus piernas, tienes dos opciones: volver a levantar la vista y seguir adelante como si no pasara nada... o juntar los dedos de los pies para que los segundos nunca lleguen a tocar el suelo. De nada sirve andar con fregonas intentando recuperar tiempos perdidos... porque lo que toca el suelo está usado, y lo del suelo, ya lo dicen nuestras sabias madres, no se coge.
Roberto HG
A place to grow up your mind